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LINA, asentamientos impresos en 3D para la Luna [VÍDEO]

La idea de la NASA es establecer una presencia sostenible en la superficie y la órbita lunares. Esto implica el desarrollo de tecnologías como LINA, unos búnkeres impresos en 3D que servirán como refugio para el asentamiento humano.

La misión Artemis enviará a astronautas, entre los que se incluye la primera mujer, al polo sur lunar, una región que será la base humana y que se describe como «El Pico de la Luz Eterna«, donde el sol es omnipresente y proyecta su luz en un ángulo de incidencia bajo. Para establecer el asentamiento en esa zona, la NASA junto con la compañía AI SpaceFactory han desarrollado el Lunar Infrastructure Asset o LINA.

La visión de la NASA es la de establecer un puesto de avanzada para que las personas puedan vivir en la Luna durante períodos más largos de tiempo y realizar futuras misiones en otros planetas. Para ello se ha creado esta especie de búnkeres impresos en 3D que podrán proteger a los astronautas de la radiación, los meteoritos y los terremotos lunares.

LINA, asentamientos ligeros y resistentes:

LINA consiste en un enfoque estratégico adaptable al terreno nativo de la Luna y destaca por contar con una carcasa ultrafina. La estructura está diseñada de tal forma que la orientación de estos búnkeres proporciona sombra sobre sí mismos. Aprovecha las características topográficas del paisaje lunar para resguardar a los astronautas de las radiaciones solares y cósmicas, que en grandes cantidades podrían ser letales.

Una de las principales características de LINA es que es extensible, es decir, pasa de ser una única estructura a un grupo de unidades que se convierten en un puesto de avanzada lunar más grande y completo. Los búnkeres tienen la suficiente capacidad para albergar un rover tripulado presurizado, dispositivos de telecomunicaciones y módulos para las habitaciones.

Estos habitáculos estarán construidos por robots autónomos en el polo sur de la Luna, cerca del cráter Shackleton, donde la luz solar casi continua podría permitir la utilización de la energía solar. Mientras, la sombra perpetua en el interior del cráter serviría para la recolección de hielo, una posible fuente de agua.

LINA contará con unos arcos impresos en 3D capaces de soportar altas cargas de compresión con un material mínimo y estaría cubierto con 2,7 metros de regolito lunar. Gracias a esta característica, los búnkeres proporcionarán la máxima protección posible no sólo contra la radiación, sino también contra los micrometeoritos, la actividad sísmica lunar y los cambios térmicos extremos.

Además, el compuesto de polímero de origen terrestre que empleará la compañía AI SpaceFactory conseguirá que la estructura de LINA sea sostenible y duradera, por lo que será perfecta para que el ser humano pueda vivir allí durante mucho tiempo, al menos medio siglo, según apunta la empresa.

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Tres áreas:

Para la construcción de LINA, la compañía está desarrollando un sistema de impresión 3D con clasificación espacial. Está ideado para operar en el vacío con temperaturas que oscilan entre los -170 °C y 70 °C. Es una tecnología que ya se está probando en el Centro espacial John F. Kennedy de la NASA, en una cámara ambiental lunar diseñada para imitar las condiciones exactas del polo sur de la Luna.

La estructura de LINA incorpora tres unidades separadas que comparten un patio común e integran un árbol fotovoltaico para capturar y cosechar energía solar directamente. Cada bunker cuenta con un área de 75 metros cuadrados. La zona de montaje central es de 90 metros cuadrados y la carcasa impresa en 3D tiene una altura de 5 metros.

«A medida que ampliamos el horizonte de lo que es posible en el futuro, LINA es un hito arquitectónico y tecnológico. Sienta un precedente para realizar exploraciones más distantes que nuestra luna. Diseñado con una esperanza de vida de al menos 50 años», explica la compañía en un comunicado.

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